Coño.
Estamos recuperando la palabra COÑO.
Durante demasiado tiempo, esta palabra se ha utilizado para silenciarnos. Para avergonzarnos. Para reducir las partes más poderosas de nuestros cuerpos a un insulto.
Rechazamos eso.
Un coño no es un insulto. Un coño no está sucio. Un coño no es algo que esconder o por lo que disculparse.
Un coño es fuerte. Impulsa la vida al mundo. Soporta el dolor, el placer y todo lo demás.
Un coño es suave. Contiene el dolor, la alegría y los momentos tranquilos que nadie más ve.
Un coño es un refugio. Es nuestro. Privado, sagrado y asunto de nadie más.
Un coño es un lugar para el placer. Sin complejos, autodeterminado y libre.
Un coño es libre de tomar sus propias decisiones. Sobre su cuerpo. Su futuro. Su vida.
Hemos terminado con dejar que una palabra de cuatro letras nos controle. La estamos recuperando—cosiéndola en nuestra ropa, luciéndola en nuestro pecho y reclamando cada sílaba.
Esto no es para provocar. Esto no es una provocación por sí misma.
Esto es reivindicación.
Úsalo alto. Úsalo con orgullo. Y cuando alguien se encoja, recuérdale: lo único malo de la palabra coño es cómo la han estado usando.
Coño. Dilo. Hazlo tuyo.
El veinte por ciento de cada compra de esta colección apoya el trabajo de la Fundación Joyful Heart con sobrevivientes de agresión sexual. Porque recuperar nuestros cuerpos también significa protegernos mutuamente.